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Catálogo de productos
- Cerámica típica de la isla
- Bordado palmero (labores de la misma tienda).
- Cuchillos y podonas artesanas.
- Abanadores, cerecas (cestas) y sombreros fabricados
de palma.
- Productos típicos de La Isla (rapaduras,
miel, mermeladas, mojo típico, puros palmeros).
- Vinos y licores típicos.
- Camisas y gorras pintadas a mano.
Todas las manufacturas tradicionales de La Palma
tienen su representación en la Tienda de Artesanía
Belmaco. El municipio de Villa de Mazo, donde se encuentra ubicada,
es reconocido por su nutrida representación de alfareros,
cesteros, bordadoras, reposteros, herreros y un largo etcétera
de profesionales encargados de preservar el patrimonio etnográfico
de la isla.
La cerámica negra, de origen prehispánico,
es de una belleza austera pero sobrecogedora. Los artesanos han
transmitido la técnica de generación en generación,
conservando un proceso estrictamente manual que no permite la
utilización de tornos. El color de las piezas, que les
da su aire característico y contribuye a resaltar su autenticidad,
nace del origen volcánico de la isla.
Los manteles son el producto estrella de la sección
de bordados tradicionales. Su elaboración necesita
de una minuciosidad exquisita y una inversión extraordinaria
en forma de tiempo, que comienza con el trazado del motivo en
una lámina de papel de cebolla y culmina en el almidonado
con goma arábiga del material. Las técnicas son
de una variedad sorprendente para una isla de tamaño tan
reducido: realce, indefinido, punto perdido, richelieu, etc. Los
diseños corresponden en su mayoría a diseños
florales, cosidos sobre telas de lino (que aquí se conoce
como "hilo"), aunque también se utilizan el algodón
y la seda. De los talleres salen también otros productos,
como sábanas, posa-platos, centros de mesa, paneras, colchas,
toallas y cojines. En estrecha relación con estas técnicas
encontramos también las prendas pintadas a mano,
que en muchos casos consisten en añiles y otros tintes
naturales estampados sobre la celebérrima seda de la isla.
El trabajo con fibras vegetales se nutre
de la abundante flora endémica de la isla. Los cesteros
y cesteras se aprovechan de la fabulosa resistencia de las hojas
de la palmera canaria (Phoenix canariensis). Es un material flexible
pero de sorprendente aguante, que permite la fabricación
de productos como cestas (aquí llamadas cerecas), costureros,
canastillas, sombreros o papeleras. Otras materias primas indispensables
son las varas del follao (Viburnum rigidum) o los tallos de la
zarza. También se trabaja con especies utilizadas para
su explotación agrícola, como la caña, el
colmo o paja de centeno y los llamados ariques (tiras extraídas
del tronco de la platanera).
En cuanto a los forjados, los artesanos
se han especializado en la fabricación de herramientas
agrícolas (cuchillos, podonas, machetes, etc.), aperos
y útiles de labranza (regatones, cascabeles, etc.) y otros
objetos de uso cotidiano (como cerraduras, tiradores o complementos
para muebles). La materia prima suele ser acero reciclado, al
que se añaden complementos en madera de moral, faya o brezo.
Los más golosos encontrarán una interesante
variedad de productos de repostería que llevarse
a la boca. La miel de la isla, elaborada por una especie de abeja
endémica del Archipiélago, goza de una fama más
que merecida. De su combinación con el gofio (harina de
cereal tostada) nace la tradicional rapadura. Otros dulces que
merecen una mención son el marquesote (bizcocho horneado
y envuelto en una crema de merengue) o el almendrado (que, como
su nombre indica, tiene su ingrediente principal en la almendra
típica de la isla). El apartado gastronómico quedaría
incompleto sin la referencia al mojo palmero. Se trata
de una salsa típica que, si se hace con pimienta roja,
resulta indispensable en las carnes a la brasa. Y si se hace con
pimienta verde, contribuye a alegrar cualquier clase de pescado.
Nos detendremos por último a comentar
los excelentes vinos de la isla. En La Palma se conservan
variedades únicas de viñedo, que en el resto de
Europa fueron aniquiladas por las plagas de filoxera en el siglo
XIX. Listán, negramol, malvasía, sabro, verdello,
albillo o bujariego son algunos de las joyas de este impagable
patrimonio vinícola. De la enorme biodiversidad de sus
cepas salen blancos brillantes y aromáticos, tintos de
un intenso color rojo y rosados ligeros de tono asalmonado. El
vino de tea (que fermenta en barricas de pino canario) y el malvasía
(un vino de postre cuya extrema dulzura es completamente natural)
son dos caldos únicos que no pueden encontrarse fuera de
la isla. La Unión Europea ha reconocido oficialmente este
legado con la creación de una Denominación de Origen
en 1994.
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Lunes a Sábados
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Montags bis Samstags
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Sonntags
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Montag to Saturdays
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10:00
- 18:00 h
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10:00
- 14:00 h
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Carretera
del Hoyo de Mazo a Fuencaliente
KM. 7. C.P:38730. Lomo Oscuro. Villa de Mazo.
La Palma - Canarias
Tel. / Fax: 922.44
02 18
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